sábado, 1 de agosto de 2020

LA SUERTE CON ALMUD



José Iván Borges Castillo 

https://www.facebook.com/joseivan.borgescastillo



LA SUERTE CON ALMUD

Tiene su origen en Homún

Este año no pudo realizarse la famosa fiesta tradicional de Homún en honor a San Buenaventura, en este domingo nostálgico traigo al recuerdo que el famoso baile de jarana sobre almud tuvo origen en esa población. Es el reconocido maestro Luis Pérez Sabido, gran poeta yucateco y acucioso investigador, en su libro Bailes y danzas tradicionales de Yucatán, (Mérida, 1983. pp. 103-104) quien nos ilustra sobre este asunto:

“En uno de mis frecuentes viajes al interior del Estado, me platicó don Pablo Estrada Aguilar, entonces presidente municipal de Homún, que a finales del siglo pasado (se refiere al siglo XIX) vivió en aquella población un hombre moreno y corpulento a quien apodaban ‘Bolchoch’, que era uno de los grandes entusiastas de la fiesta de su pueblo, que se efectuaba anualmente del 9 al 14 de junio en honor a San Buenaventura.

“‘Bolchoch’ esperaba con tanta paciencia la hora de la vaquería que para calmar su ánimo ingería durante la tarde varios alcoholes, de modo que llegado el momento de la fiesta el hombre se encontraba bastante achispado. En una ocasión al pretender entrar al salón de baile le fue negado el acceso por considerar que su estado no era grato a la vista de las familias ahí reunidas. Entonces ‘Bolchoch’ se encaminó hacia una troje cercana, extrajo un almud, lo llevó a un sitio próximo al salón de baile y comenzó a zapatear sobre él, conservando su precaria verticalidad arriba del pequeño cajón de madera. Al verlo bailar en esas condiciones muchos curiosos se arremolinaron a su alrededor y le corearon con las palmas su singular taconeo que seguía el ritmo de los timbales de la orquesta.

“Para evitar que todos los bailadores salieran del salón a observar lo que acontecía en plena plaza, el bastonero invitó al simpático personaje a pasar y participar del baile.

“Nunca más ‘Bolchoch’ tuvo dificultad para introducirse en el salón de fiesta, pese a su estado inconveniente. Es más, se le pedía con frecuencia ejecutase su original suerte que más adelante compartió con destacadas jaraneras. Creemos haber encontrado en esta anécdota el origen del baile sobre los almudes.”

Hace dos años atrás gracias a la ayuda de la maestra Dulce María Dorantes Navarrete pudimos abonar un poco de luz a este asunto. El “Bolchoch” que menciona el maestro Pérez Sabido, fue más conocido en su pueblo como “Chooch”, por la razón de preparar el famoso platillo de morcilla de cerdo, llamado “Chooch” en maya, de donde tomó su apodo. Su nombre de pila fue Francisco Franco Flores y nació el 2 de junio de 1902 en la villa de Homún, hijo natural de Mauricio Flores, de oficio carpintero, y de doña Petrona Franco, famosa mestiza curandera que recorría haciendas henequeneras curando y sobando a las familias de peones. Los apellidos invertidos son consecuencia de ser registrado por la madre, y luego cuando el padre aceptó reconocerlo se puso su apellido en segundo lugar.

Don “Chooch” se unió en matrimonio religioso con Leonila España Cardoso, con la que tuvo tres hijos: Isolina, Francisco y Armando.

La familia vivió en Homún hasta 1954 aproximadamente, luego se trasladaron a la Ciudad de México. Donde vivió la última etapa de su vida, muriendo don Francisco, el famoso “Chooch”, de problemas respiratorios el 25 de marzo de 1977, a las 8 y media de la noche, y a la edad de 75 años.

Su hija y familia de don Chooch visitó en varias ocasiones al pueblo de Homún. 

Yo quisiera ir a Homún, para que en su vaquería tradicional bailar una jarana sobre el almud, quiero con eso hacer un homenaje a ese hombre, y a la vez satisfacer el alma yucateca que me brinca de este cuerpo, y poder decirme a mí mismo, cuál vanagloria:


¡Yo bailé sobre un almud en la villa de Homún!

 

El extenso artículo de nuestra autoría sobre este tema lo publicamos en el periódico Por Esto! en la sección La ciudad el domingo 13 de agosto del 2017.

 

Recuperado del muro de Luis Rodolfo Granados Hernández

https://www.facebook.com/Lrgrana2h/posts/3157071017709576


domingo, 28 de junio de 2020

NOVERRE


GEORGES NOVERRE


Los más antiguos precedentes del ballet fueron las diversas representaciones que tenían lugar en las cortes italianas del renacimiento. Estos elaborados espectáculos que englobaban pintura, poesía, música y danza, tenían lugar en espaciosas salas que se utilizaban tanto para banquetes como para bailes. Una representación de danza como las que se realizaban en 1489 era ejecutada en un banquete, y la acción estaba relacionada estrechamente con el menú: por ejemplo, la historia de Jasón y el vellocino de oro precedía al asado de cordero. Los bailarines basaban su actuación en las danzas soci Noverre sostenía que los ballets debían contar con un buen argumento y una música compuesta especialmente para él. La danza debía ser expresiva y los exhibicionismos técnicos por sí mismos serían eliminados cuando significaran un impedimento para la expresión. Así, dejó de lado las máscaras, dando mucha importancia a la pantomima; suprimió las pelucas, zapatos con tacones y faldas armadas con caderas postizas, reemplazandolas con trajes más simples y gratos, exigiendo "acción y movimiento en la escena" y "alma y expresión" en la danza, abandonando la frivolidad entregándose al sentimiento.

El Ballet cómico de la Reina, el primer ballet del que sobrevive una partitura completa, se estrenó en París en 1581. Fue creado por Balthazar de Beaujoyeux, violinista y maestro de baile de la corte de la reina Catalina de Médicis, y bailado por aristócratas aficionados en un salón con la familia real sobre un estrado al fondo y los espectadores en las galerías de los otros tres lados del salón. Puesto que la mayor parte del auditorio veía el ballet desde arriba, la coreografía daba más importancia a las figuras que creaban dibujos sobre el suelo formados por líneas y grupos de bailarines. La mayoría de los ballets de la corte francesa consistían en escenas de baile en las que alternaban partes líricas y partes declamadas; su principal función consistió en el entretenimiento de la aristocracia, por lo que se realzaban los atuendos suntuosos, los decorados y los efectos escénicos complicados. El escenario (véase Producción teatral) se empleó por primera vez en Francia a mediados del siglo XVII, y los bailarines profesionales fueron sustituyendo poco a poco a los cortesanos, aunque no se les permitía bailar en el gran ballet que cerraba la representación.
El ballet de corte alcanzó su cumbre durante el reinado de Luis XIV (1643-1715), cuyo apelativo de Rey Sol derivó de un papel que ejecutó en un ballet. Muchos de los ballets presentados en su corte fueron creados por el compositor italo-francés Jean Baptiste Lully y el coreógrafo francés Pierre Beauchamps, de quien se afirma que definió las cinco posiciones de los pies, comenzando así el enriquecimiento de la técnica académica. También durante esta época el dramaturgo Molière inventó la comedia-ballet, en la que se bailaban interludios que se alternaban con escenas habladas.

En 1661 Luis XIV fundó la Académie Royale de Danse, una organización profesional para maestros de danza. El rey dejó de bailar en 1670, y sus cortesanos siguieron su ejemplo. Por entonces el ballet de corte ya estaba abriendo el camino hacia la danza profesional. Al principio todos los bailarines eran hombres, y los papeles femeninos los realizaban hombres disfrazados. Las primeras bailarinas en una producción teatral aparecieron en 1681 en un ballet llamado Le triomphe de l'amour (El triunfo del amor). La técnica de la danza en este periodo, recogida por el maestro francés de ballet Raoul Feuillet en su libro Chorégraphie (1700), incluía muchos pasos y posiciones hoy reconocibles. Se desarrolló una nueva forma teatral: la ópera-ballet, que realzaba por igual el canto y la danza; consistía generalmente en una serie de danzas unidas por un tema común. Una famosa ópera-ballet, del compositor francés Jean Philippe Rameau, fue Las Indias galantes (1735) donde se describían tierras y personajes exóticos. 
En Londres, el coreógrafo inglés John Weaver eliminó las palabras e intentó transmitir sentido dramático por medio de la danza y el gesto. En Viena, el coreógrafo austriaco Franz Hilferding y su alumno italiano Gasparo Angiolini experimentaron con temas y gestos dramáticos, y dieron a conocer el ballet de pantomima.

El más famoso defensor del ballet de acción o pantomima del siglo XVIII fue el francés Jean Georges Noverre, cuyas Cartas sobre la danza y los ballets (1760) ejercieron una notable influencia en muchos coreógrafos nacidos durante y después de su vida. Él aconsejaba utilizar los movimientos naturales, sensibles y realistas y ponía énfasis en que todos los elementos de un ballet debían funcionar armónicamente para expresar el argumento del mismo. Noverre encontró una oportunidad para plasmar sus ideas en Stuttgart, Alemania, donde produjo por primera vez su famoso.

Los iniciadores de la Danza Clásica, durante el reinado de Luis XIV, establecieron normas que se mantuvieron firmes hasta mediados del siglo XVIII cuando el ballet dio otro paso antes de adquirir la forma artística que hoy posee. La danza, que formaba parte de la ópera, se independizó del canto y del drama para dar un significado propio a los movimientos y poder alcanzar su valor autónomo. Esta "narración bailada" se llamó "Ballet d'action" y uno de sus principales defensores fue Jean Georges Noverre, nacido en París en 1727. Trabajó en Berlín para Federico el Grande y también en Londres. Escribió las "Cartas sobre la Danza" (1760), en las que dejó constancia de sus reformas. Fue maestro de María Antonieta, quien, cuando llega a Francia, lo nombra director de la Academia Real de la Danza (actual Opera de París). Desde allí realizó numerosos cambios que no solo contribuyeron al "ballet d'action" sino al ballet en general.



viernes, 26 de junio de 2020





El Danzón y su Inventor

Miguel Failde

por Félix Soloni
en Cuba Musical
por José Calero Martin y Leopoldo Valdés Quesada





Dolores María de Ximeno, autora de “Las Memorias de María Lola”, que viene publicando la “Revista Bimestre Cubana” con el título de “Aquellos Tiempos”, nos ofrece en esa obra interesantísimos detalles de la vida matancera en la segunda mitad del pasado siglo, y en el capítulo VIII nos pinta las temporadas de la aristocracia matancera en “La Cumbre”. Fue en esas reuniones de “gente bien” en que se recitaban poesías, se hacía música y se cantaba, donde surgió el danzón, nuestro baile típico -que al parecer va en decadencia, ese danzón cuyo origen tan pocos conocen, y que tan mal define el Diccionario de la Academia: DANZÓN. Danza tosca. Danzón Indio”.

Miguel Failde, uno de nuestros primeros músicos populares, gran amigo de Raimundo Valenzuela y otros ases del cornetín, fue el matancero que inventó el danzón. Failde murió en 1922 en Matanzas.

En aquel ambiente de distinción y señorial solaz de nuestros abuelos que nos pinta “Lola María Ximeno” surgió el danzón.

“Magníficos conciertos” -dice la escritora- “se organizaban a tres y cuatro pianos interpretadas las brillantes oberturas por las respectivas consortes de mis tíos Francisco y Antonio, por la notable y distinguida Isabel Angulo, predilecta discípula del gran maestro español Manuel Fernández Caballero, autor de bellísimas zarzuelas, y por mi madre, deslizándose las horas de la prima noche en grata tertulia en el salón de Mahy, centro de reunión de los vecinos del caserío, residentes en las casas-quintas. En el plenilunio, sentados en el jardín en preciosos y coquetones asientos esparcían el ánimo... Se cantaban guarachas y canciones tan en boga entonces, siendo este género predilecto de la señorita Angulo y de mi madre, que también al piano las interpretaban”.


Y cita Lola María, la del “Negro Bueno”, “El Esclavo”, “El Testamento del Negro” de Luis Victoriano Betancourt, “Los Mangos” y “El Sungambelo”, “¿Dónde vas Canelo?” así como la contradanza “La Flor de la Canela”, que se bailó muchísimo en la Sociedad Filarmónica antes de que fuese cerrada dicha institución en 1849. La costumbre de las temporadas en La Cumbre continuó y en 1880 nació el danzón como se verá seguidamente.

LO QUE DICE FAILDE EN UNAS NOTAS
En unas notas facilitadas por Miguel Failde poco antes de su muerte al periodista matancero señor G. Villa, el autor del danzón describió del siguiente modo el nacimiento del mismo:

“Se bailaba por aquel tiempo en Matanzas un baile de cuadros que llevaba el mismo nombre de danzón. Este baile lo formaban hasta veinte parejas provistas de arcos y ramos de flores. Era realmente un baile de figuras y sus movimientos se ajustaban al compás de la Habanera, que es el compás verdadero que debe dársele al danzón.

“El que dirigía este baile de figuras me invitó a que escribiera una música ad hoc, pues hasta entonces las parejas ejecutaban las figuras cantando a viva voz. Y al escribir esa música se me ocurrió la idea del baile que hoy se llama danzón. Lo escribí y puse en ensayo. Gustó a todo el mundo, es decir, a los músicos y a los bailadores, y se hizo popular en muy corto tiempo. Después escribí muchos, pero ¡cuántos más no se han escrito y se seguirán escribiendo!”

El primer danzón escrito fue “Las Alturas de Simpson”, con el cual adaptado para piano por el maestro Jorge Anckermann, ilustramos esta información. El maestro Anckermann para hacer esta adaptación se basó en los originales para orquesta escritos por Failde, original que está completamente taladrado por la polilla.

Otro de los primeros danzones fue “El Malakoff”, que también publicamos, escrito este por Failde, y reconstruido para esta información, poco antes de su muerte, por Pablito Valenzuela hermano de Raimundo.


LA INTRODUCCIÓN DEL DANZÓN EN LA HABANA

El danzón original de dos partes, como los que reproducimos, ha sufrido algunas variantes, llegándose hasta el danzón de ocho partes, y finalmente quedó reducido a tres: la introducción, una parte de canción, -en la cual Raimundo Valenzuela, introdujo muchos trozos de óperas- y el cedazo o parte final, que conserva cierto ritmo africano.

Sobre la introducción del danzón en la Habana, hay dos versiones: una, la de Failde tomada de sus apuntes y que es como sigue:

“Fue aquí, en Matanzas, donde hace cerca de cuarenta años -los originales de la música de Failde tienen fecha Febrero de 1889- se tocó y bailó bajo mi dirección y por primera vez el danzón. Después yo mismo lo llevé a la Habana y lo toqué y se bailó allí por primera vez también en una reunión familiar donde se hallaba el célebre profesor Raimundo Valenzuela, quien lo aplaudió y aceptó como baile típico cubano. Los señores profesores Tomás Olivera, Félix Cruz, Enrique Urrutia, Caridad Hernández y Pablo Valenzuela (fallecido recientemente), son testigos fehacientes de cuando dejo dicho".

LA VERSIÓN DE GUSTAVO ROBREÑO

Gustavo Robreño, nuestro ingenioso literato tan enamorado de las cosas de nuestro pasado y una de nuestras autoridades folklóricas, nos remite los siguientes datos sobre la introducción del danzón en la Habana, que difiere algo de la de Failde, aunque bien pudiera ser que la reunión que el cita, sea la misma a que hace referencia Failde.

La misiva de Robreño dice:

“Amigo Soloni: -Respondiendo a tu petición de datos sobre el danzón puedo darte como ciertos y exactísimos los siguientes: El primer danzón original de Miguel Failde, inventor de esta clase de bailes (y cuyo manuscrito inicial posees) fue tocado por primera vez en la Habana, por Antonio Torroella (Papaíto), en casa del Sr. Santana, prestamista establecido en la calle de Tejadillo, en donde solía dar muy animadas reuniones.

“Recién llegado Torroella de Matanzas y ya célebre por su destreza y agilidad en el piano, ejecutando las danzas de Juan de Dios Alfonso y otros, fue invitado a una fiesta de Santana. En ella “Papaíto” lució espléndidamente sus habilidades de pianista “de oído” y a la mitad de una danza, interrumpió el compás de “seis por ocho” para tocar, por primera vez en la capital, el danzón “Alturas de Simpson”, estrenado pocos días antes en Matanzas.

LOS PRIMEROS BAILADORES

“La ejecución de la obra de Failde electrizó a los concurrentes, de los cuales solo uno queda vivo: el señor Cristóbal Laguardia, ex-Secretario de Justicia. Los demás caballeros asistentes al acto eran Aurelio Almeida, a la sazón Magistrado de la Audiencia Habanera; Agustín Laguardia, Joaquín y Pepe Lancís, Martín Domínguez y Augusto Valerio; sin que me sea posible citar los nombres del elemento femenino.

“A pesar del éxito alcanzado por el nuevo baile, Aurelio Almeida lo juzgó un tanto lascivo y apuntó la idea de combatirlo, en su calidad de Magistrado, pero Torroella paisano y amigo de él, le suplicó que no lo hiciera, a lo que Almeida accedió.

“Débese pues a “Papaíto” la naturalización del danzón en nuestra Habana. No recuerdo, por el momento, otros datos, y te envío estos, junto con los retratos de Torroella y del recién fallecido bailador de danzones, (el mejor de todos) Ricardo Valleras, con sus mostachos de criollo antiguo, tal y como los usaba en la época en que bailó por primera vez el danzón “Alturas de Simpson”.
Tuyo,
Gustavo Robreño.”

LOS ASES DEL DANZÓN

Entre los músicos que se han distinguido componiendo y ejecutando danzones -pues el danzón ha llegado a convertirse en expresión popular y todo acto o hecho trascendente tiene su danzón- se encuentran además de los citados Marianito Méndez, Félix Cruz, Nicolás el Güinero, Enrique Peña, Felipe Valdés, Domingo Corbacho, Antonio Romeu, Manolo Barba, Vicente Lanz, Tomás Hernández, Monteagudo, Santiago Sampol y muchos más que harían interminable esta lista.

Del danzón baile típico cubano, tan típico que los profesores de música extranjeros no pueden darle el ritmo peculiar, calificándolo de disparate musical, ha hecho el elogio el célebre coreógrafo italiano Maurice Walter, indiscutible autoridad en la materia, quien dice de nuestro baile “que es superior al one y two step y a los tangos argentinos y brasileños, por su ritmo majestuoso, sus cadencias suaves y sus formas y figuras aristocráticas.”

Walter aseguró que el danzón si alguien lo llevara a la Ciudad Luz, triunfaría en París. Seguramente, haría furor.

Mientras, aquí lo desechamos, quizás si porque evolucionamos, y preferimos el son y el charleston...

Por algo dice el refrán que “nadie es profeta en su tierra”. 3 de abril de 1927.


Tratamos de mantener el formato original. Presentamos el texto lo más fiel posible a como aparece en el libro “Cuba Musical” por José Calero Martin y Leopoldo Valdés Quesada efectuando menores actualizaciones en la acentuación y ortografía.

Nota: Pocos géneros musicales han tenido tantos descendientes como el Danzón. Décadas después que este artículo fue escrito, uno de sus tantos hijos no encontró barreras ni críticas que lo pudieran detener, y aun en el presente en los círculos de baile clásico es ritmo de competencias. Ese hijo de la vejez fue nada menos que el maravilloso Cha-Cha-Chá. Pero nada tiene que envidiarle el viejo género a sus descendientes porque el danzón aun es admirado por los buenos bailadores, claro, siempre que sea interpretado como debe ser.