lunes, 7 de noviembre de 2011

LOS DOCE PARES DE FRANCIA

http://www.oem.com.mx/elsoldelbajio/notas/n1076789.htm

Los doce pares de Francia,

en Achichipico, Morelos


Texto : José N. Iturriaga de la Fuente

Más allá de las manifestaciones cotidianas de nuestro mestizaje, las tradiciones del pueblo agregan a la cultura popular otro ingredientes menos esperados. Tal es el caso de un pequeño poblado nahua asentado en las faldas del Popocatépetl, en donde tiene lugar cada año una representación escénica y musical ¡que dura tres días! y en cuyo reparto hay personajes como Carlomagno y Mahoma.

Al término de la Semana Santa, durante trece horas diarias -de 10 de la mañana a 11 de la noche- tiene lugar “el reto” deLos doce pares de Francia,en Achichipico, municipio de Yecapixtla, Morelos -lugar conocido por su cecina de res acompañada con crema y rebanadas de jitomate, y su no menos famoso convento del siglo XVI en la cabecera municipal, con sus notables frescos en la portería-. Se le llama “reto” porque se desafían y guerrean entre sí moros y cristianos.

El extenso libreto con los parlamentos de los 32 actores oriundos del pueblo es un manuscrito original del siglo XIX, probablemente copiado a su vez de otro más antiguo perteneciente a la época colonial, pues ya se sabe que el teatro comunitario era una forma habitual de evangelización usado por los frailes para introducir a los indios en la religión cristiana, o para reforzar su catequización. Ello podría remontarnos incluso hasta el siglo XVI. El custodio del libreto es don Luis Gálvez García, quien lo recibió de su padre y éste de su abuelo, y así por generaciones. Él mismo dirige y hace de apuntador, quehacer este último tan importante como agotador, pues se escenifica en toda la plaza principal del pueblo, moviéndose de un lado a otro, a veces a la carrera. Asimismo, don Luis ha actualizado con gran tino la música, interpretada a lo largo de la representación por una típica banda de instrumentos de viento, y además de las danzas tradicionales ha introducido los llamados “bailetes”, ejecutados por muchachas que con un año de anticipación apartan su lugar para desempeñarse en tan honroso cometido. Coreógrafo y adaptador, el señor Gálvez es un verdadero portador de la cultura del pueblo. (Aquí cabe recordar las palabras de Paulo Freire: “La cultura sólo es, en cuanto está siendo. Sólo permanece porque cambia.”)

El singular evento se inicia el Domingo de Pascua y concluye el martes siguiente; el día más espectacular y el más concurrido por visitantes de fuera es el lunes. Desde luego, la ocasión da lugar a una verdadera feria de pueblo, con juegos mecánicos y variados antojitos.

La pequeña iglesia colonial de Achichipico y su atrio camposanto no constituyen un atractivo menor, con su decoración luctuosa de Semana Santa.

Con excepción de las intérpretes de los “bailetes”, todos los actores son cada año los mismos, salvo causas de fuerza mayor, como pronto será el caso del hermoso varón de 78 años que desde hace 51 representa el papel del almirante Balán, para lo cual a partir de enero se deja una barba que se corta en cuanto pasa “el reto”; dice que ya se cansa demasiado en los ensayos y en la obra, pero lo cierto es que no se le nota.

Los actores más jóvenes tienen 8 y 14 años de edad; la mayoría oscila entre los 25 y los 50.

El argumento deLos doce pares de Francia, según explica Francisco Omar Suástegui en su “Introducción”, recogida en el manuscrito del libreto, “trata de la batalla entre el emperador Carlomagno y sus doce pares, y el almirante Balán y sus doce caballeros turcos o mahometanos; siguiendo la trama, es fácil reconocer que es una especie de escenificación de una novela romántica o literatura de aventuras”.

Los cristianos son 14 y sobresalen el emperador Carlomagno, Constantino de Roma, Ricarte de Normandía, Guy de Borgoña y el arzobispo Turpín. Los moros son 18 y destacan el profeta Mahoma, el mencionado Balán, Fierabrás de Alejandría y la reina Floripes, entre otros. Por supuesto, “el reto” es ganado por los primeros.

Todo el libreto (más de 30 horas de parlamentos) está escrito en verso rimado cuya métrica varía constantemente, desde tercetos octosílabos hasta estructuras mucho más complejas.

Semejante extensión hace indispensable al apuntador, quien se desenvuelve entre los actores caminando, corriendo o en medio de las numerosas danzas que se efectúan.

Valgan como ejemplo estas dos intervenciones. Dice Carlomagno:

“¡Valerosos generales / ¿Protestáis derramar su sangre / por la fe de Jesucristo?”

Y en otro momento declaman los cristianos:

“¡Sí!; juramos bandera / para que el triunfo mayor / se celebre en nuestra tierra.”

El vestuario es sorprendente: los cristianos portan galanos trajes azules con capas bordadas en hilos multicolores y chaquira, en las que se representan, formadas por variados dibujos y de manera reiterada, vírgenes guadalupanas; para completar el sugerente atuendo ostentan sombreros con largas plumas. Los ropajes de los moros son rojos y su tocados diferentes. Las jóvenes que cadenciosamente evolucionan al ritmo de los “bailetes”, están vestidas con deliciosos trajes blancos de reina y capas rojas bordadas; por supuesto, lucen coronas como complemento de la jerarquía social a la que hace alusión su vestuario.

La danza festiva ritual de los actores contagia a los pequeños de ambos sexos que también bailan y guerrean por la plaza del pueblo, siguiendo a los personajes de los dos bandos contendientes. No falta el inofensivo borrachín -también parte de la fiesta- que aporta sus propios pasos a la coreografía.

Conviene dar un marco a la notable festividad artística de Achichipico: “uno de los testimonios más antiguos y documentados para el caso de Morelos es la escenificación deLa muerte de Dios Jesucristoque se presentó en Cuernavaca alrededor de 1531”, señala Eduardo Hernández Cortés en el prólogo aLos doce pares de Francia. En esta entidad destacan, dentro del mismo género de teatro religioso popular, los “concilios” de Semana Santa, la “loa poética a la virgen santísima”, las pastorelas navideñas y los “retos” -“morismas”, “combates” o “desafíos”-. A veces las puestas en escena son nocturnas.

“Cada representación es preparada y esperada con esmero -continúa Hernández Cortés-. En ella el pueblo se reúne, escenario y público se conjugan, se mimetizan. Bajo los acordes de la música de viento, los diálogos y los enfrentamientos entre moros y cristianos son seguidos con atención hasta el anhelado desenlace: el triunfo del bien sobre el mal.”

Escenificaciones como esta de Achichipico son una reminiscencia del teatro religioso medieval del centro de Europa vinculado a las Cruzadas y que nos llegan con la España del siglo XVI. Ya apuntaba Bernal Díaz del Castillo que “yendo Hernán Cortés a las Hibueras llega a Coatzacoalcos, donde... gran recibimiento le hicimos con arcos triunfales y ciertas emboscadas de cristianos y moros y otros grandes regocijos e invenciones de juegos”.

Y Fernando Horcasitas plantea: “¿Por qué doce caballeros o vasallos? Del agrupamiento de Cristo y los doce apóstoles parecen venir directamente los doce pares de Francia y los doce caballeros de la Mesa Redonda del rey Arturo. Este número también se encuentra en la mitología indoeuropea: los doce dioses del Olimpo, los doce hijos de Niobe, los doce santos guerreros de los hititas, el rey que tenía doce hijas...”

SI USTED VA A ACHICHIPICO

Tome la carretera estatal núm. 3 de Morelos, rumbo a Tlayacapan; allí siga por la estatal núm. 2 hasta Atlatlahuacan, en cuyo cruce (km 88) siga hacia el sur por la federal 115, y tras recorrer 4 km encontrará una desviación al este, hasta el municipio de Yecapixtla, en donde hay que continuar en dirección norte hasta llegar a Achichipico.

Fuente : México desconocido No. 266 / abril 1999

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